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¿Dónde están los fascistas?

“El mensaje celebraba el final de la dictadura y la restitución de la libertad: libertad de palabra, de prensa, de asociación política. Era la primera vez en mi vida que leía estas palabras: «libertad», «dictadura»—Dios mío—”. Con estas palabras, Umberto Eco finalizaba parte de la conferencia titulada “el fascismo eterno”—que posteriormente sería transcrita en el libro “Contra el fascismo”—.  En este ejemplar, Eco nos narraba sus vivencias con el fascismo del dictador Benito Mussolini y cómo se estructuraba esta ideología.

Las atrocidades cometidas en esos tiempos fueron despreciables, efectuando una gran vulneración a los derechos humanos. No obstante, pareciera que en estos tiempos sigue patente el fascismo, o quizás no. Pareciera que el fascismo nunca fue derrotado, porque todavía se sigue etiquetando a las personas que pertenecen al sector más conservador como “fascistas” o, la palabra más conocida, “facho”. Es más, ahora la derecha también intenta catalogar a la izquierda como fascistas. ¿Será un error? Para eso, es necesario saber qué es el fascismo.

¿Qué es el fascismo?

El fascismo nacería en 1919 con la “Fasci italiani di combattimento” (fasces italianos de combate), o los fascios de combate, liderados por Benito Mussolini, que luego daría inicio al Partido Nacional Fascista. Sin embargo, Emilio Gentile, historiador italiano, discrepa que esa sería la fecha precisa del fascismo. Para Gentile el fascismo se crea como tal en 1921, ¿por qué? Según él explica, “los fascistas de 1919 se declaraban de tendencia republicana, pero aceptaban la conservación de la monarquía si la monarquía, a su vez, hubiese aceptado la renovación del Estado con las reformas propuestas por los fascistas. Finalmente, el fascismo diecinuevista no quería ser ni convertirse en un partido político: antes bien, se declaraba «antipartido».

Entonces, Gentile asevera que el fascismo de 1919 es distinto al fascismo de 1921, tienen semejanzas, pero siguen siendo diferentes. Recordemos que el fascismo es una ideología de carácter antiideológica y pragmática, que se declaraba antimaterialista, antiindividualista, antiliberal, antidemocrática, antimarxista y anticapitalista. También hay que mencionar que uno de sus principales propósitos, si es que no el primero, era la creación del “nuevo hombre” y se basaban en el populismo.

Umberto Eco iría más allá con esta ideología, él manifiesta que, “el ur-fascismo (fascismo eterno) surge de la frustración individual o social. Lo cual explica por qué una de las características típicas de los fascismos históricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas, desazonadas por alguna crisis económica o humillación política, asustadas por la presión de los grupos sociales subordinados.”

¿Era el fascismo de 1919 igual al fascismo de 1921? Sí y no, porque tenían propuestas muy similares; empero, en 1919, ellos seguían creyendo en la “democracia” e intentaban respetar la línea del “capitalismo”—aunque tuviesen altos impuestos, pero eso es otra cosa—. Por otro lado, el fascismo del 21 terminaría con lo que ya conocemos. Como diría el dicho, “es lo mismo, pero no es igual”.

El nacionalismo y la creencia de un Estado grande, era otro factor que caracterizó a Mussolini y, obviamente, al fascismo. “Todo está en el Estado”, “fuera del Estado no existe nada humano ni espiritual, no tiene valor a fortiori”, de esta manera se expresaba Mussolini a su «pueblo».

¿La izquierda es fascista?

Dicho esto, vendría la pregunta ¿quién es fascista?; ¿podrían ser Donald Trump, Jair Bolsonaro y José Antonio Kast fascistas?; incluso, ¿pueden ser los comunistas o la izquierda radical fascistas? Absolutamente no. Primero descartemos la tercera pregunta, los comunistas no pueden pertenecer al fascismo, porque son marxistas. Fidel Castro, Nicolás Maduro, Hugo Chávez, Vladimir Ilich Uliánov, entre otros, ya tienen su propia ideología. Uno podría argumentar que estos fueron totalitarios. Sí, eso es verdad, no obstante, eso significa ser “totalitario”, que puede ir ligada a una ideología o no.

Otro factor que la derecha utiliza para etiquetar de “fascista” a la izquierda, es que la mayoría habla de un Estado grande y que se haga cargo de las demandas sociales que pide la gente. Por otro lado, Marcos García de la Huerta, filósofo chileno, destaca en su libro “Memorias de Estado y Nación” la figura de Diego Portales como alguien que creía en el Estado. En palabras del filósofo: “La misma idea del genio hacedor es la que informa la noción de Estado creador. Si la organización política no se fundó sobre la virtud ciudadana—una virtud inexistente, a juicio del mismo Portales—¿quién podía procurar el cimiento republicano si no el Estado y su arquitecto? Portales contribuyó en este aspecto a forjar su propio mito”.

En síntesis, Portales creía en un Estado fuerte, tal como Benito Mussolini o la izquierda. Sin embargo, ¿Portales fue fascista? No, y es básicamente porque Portales murió en 1837. Ni siquiera se pudo haber considerado marxista, porque Marx crea “El Capital” en la década de 1860 y el Manifiesto Comunista en 1848. De esta forma, solamente queda ver si la derecha conservadora es efectivamente fascista.

La derecha son los fascistas, ¿o no?

La derecha conservadora no pueden ser fascistas, porque siguen creyendo en una “democracia”, creen en el capitalismo—alguno más que otros—, son materialistas y algunos creen en la libertad—bajo sus creencias de libertad—. El problema sería que son populistas, pero Chávez y Castro también lo fueron. Como diría Ralf Dahrendorf, “el populismo es simple, la democracia es compleja”. El populismo existió en el fascismo, es cierto, ¿pero eso significa que todos los populistas son fascistas? Repito, el fascismo posee muchas características, como Eco mencionó “el fascismo no tiene una filosofía propia”.

Pero Kast, Bolsonaro y Trump están en contra del aborto, del matrimonio homosexual y de los inmigrantes. No se puede negar aquello. Sin embargo—si esto es fascismo— la Francia de la IV República, que prohibió el aborto, impulsó a las familias prolíficas y vio crecer movimientos que se oponían a la inmigración, también fue fascista. La Unión Soviética de 1936 puso fuera la ley del aborto, solamente era “válido” si la mujer corría peligro, y dificultó el divorcio para las mujeres.

Ahora, ¿estas personas son nacionalistas? Sí, pero José Martí, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra de 1895—o guerra necesaria— también lo fue. Es cosa de leer su poema Abdala y encontraremos lo siguiente:

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno quien la ataca.

Martí nunca confundió lo que es la tierra con la patria. Además, podría decirse que José Martí fue un patriota, él siempre quería morir “de cara al sol”. Puede que no represente el socialismo, como lo menciona José Feinmann. No obstante, ¿lo hace un fascista? No, fue un revolucionario.

Por ende, es difícil definir quién es fascista o no, porque o entran muchos o no entra nadie. El fascismo se basó en muchas cosas, todas repudiables. Empero, violaciones a los derechos humanos existieron en distintas dictaduras e incluso democracias, pero no significa que sean todos fascistas.

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