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El Holocausto de Chorrillos: ¿valientes soldados o bárbaros con fusiles?

Dentro de la historia que se imparte en nuestras escuelas, algo que siempre se destaca es la Guerra del Pacífico (1879-1884). La bandera flamea cada 21 de mayo, donde recordamos el fallecimiento del capitán Arturo Prat, ¿cómo olvidar las elocuentes palabras que Arturo Prat manifestó con vehemencia?

“Muchachos: ¡la contienda es desigual, pero ánimo y valor!

Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo

y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo”

La muerte Prat significó un amor a la patria poco antes vista. Lo mismo sucede con Manuel Baquedano, quien hizo ocupación de la ciudad de Lima entre los años de 1881 y 1883. Es fácil crear una disputa real–o ficticia– entre chilenos y peruanos. Incluso, en los libros de historia que nos entregaban en el colegio, hacen ver al ejército chileno como “los valientes soldados que dieron su vida por nuestro país”.

¿Serán valientes soldados o bárbaros con fusiles? Eso queda a criterio del lector. La intención de revelar un hecho no es para seguir destruyendo la historia de nuestro país y la concepción que existe sobre “los valientes soldados de Chile”. Yo solo quiero entregar un caso en particular.

El Holocausto de Chorrillos (1881) es un buen ejemplo sobre la crudeza que existe en la guerra, esto no es un simple juego. Muertes, saqueos y beber licor a discreción, fueron unas de las cosas ocasionadas por las tropas de Manuel Baquedano.

¿Cómo fue el holocausto de Chorrillos?

Antes de comenzar, haré un breve contexto sobre la batalla de San Juan y Chorrillos. El conflicto sucedió el 13 de enero de 1881 (Guerra del Pacífico), donde se enfrentaron las tropas del ejército chileno y peruano. Dentro de la cual, esta batalla fue la primera de las dos que abrieron las puertas de dicha ciudad para las tropas chilenas.

Según la información obtenida por la Academia de Historia Militar, «El ataque fue planificado para el día 13 de enero en la madrugada, de forma que constituyera una sorpresa; sin embargo, no fue así, ya que las fuerzas peruanas sabían que sus homólogas chilenas se lanzarían contra ellas de un momento a otro».

Justo Abel Rosales, subteniente chileno, redactó un libro titulado “mi campaña al Perú: 1879-1881”. Este texto, utilizado por cronistas peruanos, narra las vivencias del subteniente en la ocupación de Lima y describió el llamado “Holocausto de Chorrillos”.

“Todo trayecto que recorrimos al lado de un largo foso, lo encontramos lleno de muchos centenares de cholos muertos de la manera más horrible”

El licor tampoco tardó mucho en salir al aire. Abel explicó que, “en el pueblo la borrachera subió de punto. Los soldados mataban, saqueaban y bebían a discreción”. El lector podría manifestar que, “bueno, es normal que esto suceda en una guerra”. Sí, ¿para qué nos haremos los sorprendidos e inocentes?, eso no es algo nuevo en la historia.

No obstante, hay una parte que deja en evidencia algo más dentro de la historia:

“Varios soldados encontraron niñas peruanas, según creo, se encerraban con ellas para remoler (irse de jolgorio o parranda) en una casa, al son de un piano tocado por esas callosas manos”

Para muchos analistas peruanos, lo ocurrido en esos años no guarda lógica alguna con las “normas civilizadas” de una guerra. Sin duda, esto da para hablar. Incluso, el historiador Benjamín Vicuña Mackenna entregó unas palabras sobre esto, en su libro “Campaña de Lima 1880-1881”:

“Pero, ¿a qué procurar describir el vergonzoso espectáculo que siguió presentando Chorrillos durante toda aquella noche de horrores? Los disparos no cesaron un instante. La intensidad del tiroteo semejaba a veces el de una sangrienta batalla”.

Además, él continúa con los siguientes dichos, “ya no había enemigos que combatir… era necesario solazarse, tener momentos de expansión y de descanso antes de volver de nuevo a sufrir las rígidas prescripciones de la disciplina y el fatigoso servicio de la campaña”.

Sin embargo, hasta el momento, ¿se puede considerar que lo ocurrido corresponde a un holocausto?¿o simplemente se exacerba un hecho atroz, como lo es una guerra? Para esto, primero, es necesario saber qué es un holocausto.

¿Qué es un holocausto?

Para la Real Academia Española (RAE) un holocausto significa, “gran matanza de seres humano”. Hasta aquí, sí se podría considerar como un holocausto. Sin embargo, también se asocia al holocausto con la incineración. ¿Ocurrió esto en Chorrillos?

La respuesta es sí, ocurrieron estos hechos. Hipólito Gutiérrez en su libro, “Crónica de un soldado de la Guerra del Pacífico”, expuso los relatos de un cabo chileno. Este soldado describió lo siguiente:

“Como a la una hubo otro ataque bien grande en Chorrillos. Ai (sic) murieron bastante chilenos. Era la causa del que de adentro de las casas nos tiraban a traición y así dentrábamos (sic) para dentro (sic) de las casas y se acababa con cuantos se hallaban. (…) Se cautivaron coroneles, capitanes, mayores y oficiales peruanos, en fin, todos en general, y los que no se podían hallar en las casas se les prendieron fuego a todas las casas, es decir a todo el pueblo”.

Es demasiada la información y los hechos salvajes que se cometieron, además, algunos afirman que hubo violaciones. Así es el caso del Coronel del Ejército Peruano, Víctor Miguel Valle Riestra, en su libro «¿Cómo fue aquello? 13 de enero de 1881. Episodios de la Guerra con Chile», donde narró lo siguiente

«Las pocas mujeres que quedaron en Chorrillos fueron víctimas de los más inicuos crímenes, y esto a la luz del día, sin el menor recato, en plena vía pública. Y cuando la bestia dominaba al hombre en aquellas fieras armadas, las balas de sus rifles atravesando al rival y a la mujer disputada, les daba campo para arrojar a un lado el cadáver del primero y profanar el de la segunda».

No obstante, este caso es poco nombrado en la historia de Chile, sobre todo en el colegio, ¿por qué? Algunos podrían argumentar que es la visión de la otra cara de la moneda– en este caso, la versión de Perú. Sin embargo, la mayoría de las fuentes que se utilizó para este reportaje son chilenas. ¿Por qué no se nombrarán? No me pondré a elucubrar.

Antes de finalizar con lo expuesto en este reportaje, no quiero generar un desprestigio a la historia del ejército. Tampoco quiero crear odio ante la historia. Lo que yo quise demostrar es que las guerras no son simples, no son sencillas. Estos conflictos, por disputas que pueden ser nimias, ocasionan ejemplos como los ya vistos.

Detrás de nuestros valientes soldados, o bárbaros con fusiles, se encuentran civiles que no buscan conflictos. Y no, no es solamente, “cosas que suceden”. Civiles que son asesinados, golpeados o violados, gente que solo busca vivir su vida normal. La guerra saca lo peor del ser humano. Por último, quiero invitar al lector a informarse más sobre este                                                                      tema, porque bibliografía hay.

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