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El periodismo como piedra en el zapato

Como expliqué en el artículo pasado sobre “el buen periodismo es ambiguo”, la labor del periodista se ha visto afectada a medida que pasa el tiempo. No solamente en Chile, sino que también alrededor del mundo. Hay que hacer una autocrítica, los periodistas tenemos un problema de sesgo ideológico—aunque lo intentemos ocultar—; no obstante, eso no es excusa para no ser éticos al momento de informar a las personas.

Un dicho que se dice acerca de nosotros es, “el periodista debe ser la piedra en el zapato”. Algunos pueden estar a favor, otros no tanto. Empero, hay que ser honestos, muchas veces hacemos enojar a un sector con el contenido que entregamos. ¿Y por qué no debería ser así? Nosotros no estamos para hacer felices a las personas; de hecho, si la desgracia no existiera, nos quedamos sin trabajo.

Una serie de televisión chilena llamada 31 Minutos—que a través de títeres hacen una sátira a los medios de comunicación, en este caso la televisión— dijo una frase que se puede tomar con humor, pero que no deja de ser cierta. Juanín Juan Harry, productor del noticiero y coordinador del primer piso del estudio, manifiesta su felicidad a Tulio Triviño diciendo, “Tulio hoy día no ha habido ningún robo, ningún crimen, ninguna injusticia, ninguna guerra. ¿No te alegra como ser humano?”. Rápidamente, Tulio exaltado le responde, “¡claro que no!, ¡esto es un noticiero, ¿escuchaste?, un noticiero! ¡Vivimos de la desgracia ajena!, ¿qué quieres, que me quede mirando a la gente por media hora?”. Claro, no hay que obviar, esto es una parodia; mas, ¿es verdad?

Vivimos de la desgracia ajena

La piedra en el zapato va ligada a la desgracia de nuestros ciudadanos. Es doloroso, la verdad. Ver robos, violencia, corrupción, y un largo etcétera, nos hace creer que vivimos en el peor país del mundo– por decir lo menos–. Carolina Flores, country leader Chile de Kantar Ibope Media, explicó en Pauta, “»Los noticiarios de la noche subieron un 70% con respecto al año anterior. Es muy grande el incremento. El chileno se informa por televisión, sí, principalmente, también en los portales y la prensa local. Se está informando más en medios locales». Esto puede ir complementado con la pandemia, pero vemos que la gente ve el contenido entregado por los noticiarios.

Ahora, invito al lector hacer una revisión rápida en el portal de algún medio de comunicación, ¿cuántas noticias encontramos sobre robos, asesinatos, gente incumpliendo los protocolos, ollas comunes y un largo etcétera?; Por otra parte, ¿cuántas noticias vemos de gente recibiendo premios, siendo destacada por su trayectoria, que una ciudad está libre de contaminación o que están más felices?; también, ¿cuántas son las visualizaciones que estas tienen?, la sorpresa viene después. Incluso, si hablamos de un hecho que beneficia a la ciudadanía, este vendrá agregado con algún problema o crítica a nuestra sociedad.

Es triste, no lo niego. Tampoco niego que es esperanzador ver una noticia que nos pueda subir el ánimo. No obstante, el periodismo de investigación e interpretativo también nace como forma de buscar y dar a conocer las adversidades de un país. En este caso, el periodista intenta llegar a la raíz del conflicto, para que los expertos o encargados para resolver aquel problema haga su trabajo. Eso no significa que mostremos el lugar bueno dónde vivir. Como explicaría Mónica González, Premio Nacional de Periodismo de Chile, “es obligación de decirle a los ciudadanos donde están los asesinos, los ladrones, los rateros, los que engañan, los que mienten; y donde hay prados y flores para salir con tus hijos, con el hombre que quieres o la mujer que quieres, porque necesitas poder volar”. Sin embargo, para poder volar, es necesario no tener adversidades.

¿Dónde está la piedra en el zapato?

La piedra en el zapato no estará solamente en crear polémica. Nosotros no elaboramos la polémica, la damos a conocer. Hay gente que se molestará por exhibir dichas palabras, dependiendo de cada contenido que se publique. Empero, como dijo Umberto Eco, “no todas las verdades son para todos los oídos”. Eso no implica que ocultemos información o la omitamos, eso ya es un problema del periodista que termina perjudicando al lector, que es quien forma su opinión.

Quizás algún auditor le molestará mis dichos sobre la desgracia ajena, ahí se encuentra la piedra en el zapato. Tal vez, a algunos les molestó que se entrevistara a Mauricio Hernández Norambuena, a Manuel Contreras o Julio Castañer, por nombrar a algunos—no defiendo los protocolos, los periodistas no estamos por sobre la ley. Y si queremos estarlo, hay que asumir las consecuencias—. También, puede que les moleste cuando se invita a un comunista, socialista, conservador, libertario, liberal— por nombrar algunas ideologías— pero la libertad de prensa está para entregar libertad de expresión.

A lo que intento llegar es que la piedra en el zapato no está solamente para los políticos, para el empresario o el poderoso; también estará para el ciudadano común y corriente. Ahora, es difícil que el periodismo haga un reportaje de una persona que no es conocida; no obstante, al tocar la fibra de alguna creencia, ya molestará a un sector. Tampoco es que uno juegue a la ley del empate, vuelvo y repito, todo periodista tiene un sesgo ideológico. No obstante, es deber de nosotros informar al espectador, y mientras más moleste a un sector que se den a la luz sus casos de corrupción o intereses que afectarán a un tercero, sabremos que vamos por un buen camino.

Puede que salgan personas diciendo, «pero dedíquense a molestar también al otro sector», dándonos a conocer una especie de empate. Y lo haremos, pero todo a su debido tiempo. Como manifesté en una columna de opinión, nosotros no somos un circo para consentir a las personas y decirles «ya, tranquilo, ahora escribiré sobre la oposición». Hay conductas que son reprochables, claramente. ¿Para qué entrevistamos a una persona si no lo dejaremos hablar?, ¿por qué se omite información?, la idea no es desviarnos a un periodismo militante, sería el peor error para el periodismo y la democracia. Mas el periodismo siempre va a incomodar a un sector, lo queramos o no.

De hecho, en estos tiempos, es difícil que una publicación no enfade a una persona. Sin embargo, de la desgracia ajena nace la piedra en el zapato. Molestaremos al poderoso y, de paso, disgustaremos a sus seguidores, es una cadena que nunca terminará. Entonces, dicho esto, ¿el periodismo debe dejar de existir en estos tiempos?, eso quedará para el último artículo sobre el buen periodismo.

Ilustración:
https://www.pinterest.com.mx/pin/715579828285675452/

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