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Gabriel Fernández: «Si los estudiantes no adoptan una actitud dialogante, todo podría ir eventualmente peor»

Cuando comenzó la pandemia a azotar nuestro país, distintas universidades se vieron en la obligación de implementar nuevas modalidades—o no tan nuevas—, ya sea para finalizar las asignaturas que quedaron pendientes o para recibir a los alumnos que recién entraron a sus carreras profesionales.

La modalidad que se adoptó fueron las clases online. Dentro de las aplicaciones más utilizadas, Zoom se ha llevado la preferencia por los docentes. Sin embargo, esta forma de realizar las clases no ha estado exenta de críticas. Los problemas irían desde que no todos los alumnos tienen las facilidades necesarias para tener un buen rendimiento, hasta la calidad de educación que recibirían los estudiantes.

Gabriel Fernández es estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Chile y, además, es Secretario General del Partido Libertario; un partido en proceso de inscripción, el cual su principal doctrina es el «minarquismo” (esta ideología habla sobre el papel e influencia del Estado en una sociedad libre debería ser mínimo).

De esta forma, él entregó sus apreciaciones sobre cómo su universidad está llevando este problema y, además, manifestó su opinión sobre lo ocurrido con el profesor de Derecho de la misma institución, Álvaro Paúl.

¿Cómo han sido las clases online de la Universidad Católica?

En lo personal, puedo afirmar que ha sido una experiencia realmente cómoda, la universidad ha brindado todo tipo de apoyo a aquellos alumnos con mayores dificultades para acceder a los implementos necesarios para poder participar de las clases, y la mayoría de los profesores ha sabido adaptarse a las circunstancias.

¿Qué facilidades ha entregado tu universidad a los alumnos que tienen problemas de conexión y computadores?

Si bien mi intención no es hacer una defensa corporativa a la Universidad Católica, es indudable que, como institución, se han ocupado de ayudar de forma relevante a los estudiantes con mayores dificultades para poder realizar sus clases online. Para finales de marzo, la universidad habría entregado ya 1000 becas de internet con carga de 70 GB mensuales para alumnos con problemas de acceso. Además, facilitó una entrega temporal de cientos de computadores, a través de las bibliotecas de la UC.

¿Crees que esta modalidad pueda significar una evolución en la vida de los estudiantes?

Efectivamente. Soy de los que piensa que el futuro del sistema educativo debe ir en esa dirección, ya que otorga realmente muchas facilidades a una gran parte de los estudiantes; se fomentaría la participación de estudiantes de diversas regiones a lo largo del país en universidades de prestigio nacional; se les entregarían muchas más libertades a los estudiantes al no tener que desplazarse obligadamente hacia el campus físico; entre muchas cosas más.

¿Qué opinas sobre las universidades que se han ido a «paro online«, debido a sus quejas, entre una de ellas congelar el arancel?

Creo que en este tipo de situaciones es fundamental la cooperación. Si los estudiantes no adoptan una actitud dialogante, y amenazan con realizar este tipo de medidas, todo podría ir eventualmente a peor, perjudicando más que nunca a los alumnos con más dificultades para poder adaptarse a la nueva modalidad de estudio.

¿Piensas que deberían bajar los aranceles en las universidades con respecto a la modalidad online?

No necesariamente, creo que esa clase de cambios serán parte de este proceso de adaptación del que he hablado anteriormente y, como tal, se requiere que sean progresivos y que sean efectuados con mesura y racionalidad. No nos olvidemos de que los aranceles requeridos por las universidades responden a cuestiones de índole fundamentalmente técnicas y de mercado, y cambios abruptos y repentinos podrían generar grandes problemas a futuro.

Hace poco, se creó una polémica en la Universidad Católica, donde el profesor de la Escuela de Derecho, Álvaro Paúl, les dijo a sus alumnos que trabajaran en un McDonald’s como meseros, con la finalidad de comprarse un micrófono, ¿qué opinas sobre esto?

Sin duda alguna creo que las declaraciones del profesor Álvaro Paúl no se condicen con los principios morales mínimos que la universidad promueve. Estos serían, el respeto y la comprensión de que todos quienes somos parte de la universidad provenimos de situaciones muy diversas, y que es precisamente esa diversidad la que, de cierta forma, nos enriquece a todos.

¿Estimas conveniente que los alumnos o la universidad deban solicitar su renuncia?

No creo que me corresponda afirmar si el resto de alumnos, o la misma universidad, deban solicitar la renuncia del profesor. Sin embargo, creo firmemente en que la mejor forma de resolver los problemas es siempre el diálogo y el entendimiento mutuo. Espero que la situación pueda esclarecerse por completo y que todas las partes involucradas solucionen la problemática.

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