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La muerte del gran relato: Shoujo Kakumei Utena

Dentro de la gran diversidad de géneros que aborda el manga, el Shojo (manga pare niñas) es el que sufre el mayor estigma por parte del público debido a sus orígenes y la falsa idea de que solo presentan historias de amor simples y sin ningún trasfondo. Estos prejuicios se pueden dar gracias a que el Shojo empezó siendo escrito por mangakas hombres, quienes no por ideologías y «flojera» presentaban historias que pecaban de simplicidad. Sin embargo, entre este paraje desolado, autores como el propio Tezuka Hideko Mizuno empezarían a tocar temas como género e identidad, (cosas que para un Japón que a finales de los 40 recién permitió el voto femenino) donde presentaban personajes femeninos fuertes y transgresores al romper con los estándares del medio sobre lo que es lo femenino, como en La Princesa Caballero (1967) o Akakke Kouma Pony (1955), una de las primera heroína con rasgos tomboy.

A pesar de estos pequeños avances, no sería hasta los 70 que empezaría la verdadera revolución gracias a el Grupo del 24 (llamadas así por nacer alrededor del año 24 del periodo Shōwa/1949), quienes venían de leer a los grandes maestros del manga y querían escribir sus propias historias.  De este grupo saldrían nombres como Moto Hagio, quien exploraría la ciencia ficción con ¿Quién es el 11vo pasajero? (1975); Keiko Takemiya y su obra La balada del viento y los árboles (1976) quien empezaría con el Boy´s Love (historias de romance entre hombres) y Riyoko Ikeda y su manga histórico de La rosa de Versalles (1972)Este periodo marcaría tanto el desarrollo del Shojo como de la misma industria, que desde sus inicios estaba reservado para los hombres (debido a que era mal visto ser mangaka en los 50), donde incluso influenciaría la estética de algunos Shonen como Saint Seiya de Masami Kurumada o el estilo de creación de personajes de Leiji Matsumoto.

En la actualidad, el Shojo sigue teniendo la relevancia de su pasado con obras como Banana Fish (1985), Tenkū no Escaflowne (1996) o el subgénero del Mahou Shoujo con Sailor Moon (1992) y Madoka Magica (2011).  Sin embargo, a finales de los 90 nacería una obra que seguiría la línea estética y de dirección como Akira (1988), Ghost of the Shell (1995) o Evangelion (1995). Shoujo Kakumei Utena venia a revolucionar al mundo.

El castillo en donde se dice está la eternidad

Tras discrepancias con Toei, Kunihiko Ikuhara dejaría la dirección de Sailor Moon S para crear el estudio de animación Be-Papas junto a la mangaka Chiho Saito, el supervisor de animación de Evangelion (1995) Shinya Hasegawa, el escritor Yoji Enokido y el productor Yuichiro Oguro. Con mayor libertad creativa y la creación de un manga (1966), Shoujo Kakumei Utena (1997) sería una obra que desafiaría la narrativa y los cánones de esta, creando a través del relato clásico de los cuentos de princesas, una deconstrucción del concepto de príncipes y princesas.

La historia nos presenta a Utena Tenjou, una chicha de segundo año de secundaría quien sueña con convertirse en príncipe. Desde el primer instante podemos ver a un personaje fuerte y «fuera de lo común», debido a que incluso va en contra de las normas de la escuela al usar ropa de hombre.  No obstante, bajo esta fachada se encuentra un motivo mayor, la promesa del reencuentro con la persona que la salvo cuando niña, el Príncipe Dios. Todo iba bien hasta que, en un día, su amiga Wakaba es rechazada y humillada por el vicepresidente del consejo estudiantil, Saionji Kyôichi, quien además se le ve maltratando a una chica que siempre va con él, Anthy Himemiya.

Utena, al querer aspirar a ser un príncipe, llega al rescate de sus dos compañeras y reta a un duelo al Saionji, cosa que él acepta, pero sin antes dejar que tras ese duelo hay algo más que el honor de Wakaba. Al llegar al lugar acordado, la pelea empieza a tener otro carácter, debido a la presencia de rosas y espadas de verdad debido a que, tras la fachada de escuela, existe un grupo de estudiantes que se baten a duelo para ser dueños de la prometida de la Rosa (que resulta ser Anthy) y con ello el poder para revolucionar el mundo. Tras ganar el duelo, Utena se ve envuelta en está dinámica, en la cual será puesta a prueba tanto físicamente como emocional al ir conociendo al resto de los personajes y la verdad que hay tras estas peleas.

La serie está dividida en 4 arcos o sagas, las cuales van representando un viaje en lo femenino, la que consiste en la exploración más que en la guía (como lo sería el viaje del héroe), pues Utena crece a través de su relación con Anthy más que en los duelos,  donde la figura del sabio o del adulto se ve relegada o incluso amenazada ante la evolución de nuestra protagonista, creando uno de los puntos importante de la serie, las estructuras de poder entorno a la imagen de los adultos en la adolencia, pero, sobre todo, patriarcal.

Desde que empezamos la serie, podemos notar que, para ser una serie sobre estudiantes, los adultos salen bien poco, dotando de  «poder» a los miembros del consejo estudiantil (que además son los que participan en estos duelos) que organizan la escuela. Sin embargo, con la llevada de Akio, el director de la Academia Ohtori todo cambia. Su figura empieza a marcar las pautas de los capítulos e incluso de los eventos que van aconteciendo más adelante, imponiendo su autoridad tanto institucional al ser el director, como de hombre.
Volviendo a la idea de Utena como relato clásico, Akio representa todo lo que un príncipe de cuento es, un joven (adulto) galán y atento con las mujeres; pero también una imagen de envidiar o de admiración para otros hombres.  Pero estos «rasgos» de Akio tuvieron un precio alto, mostrando que tras este encantador personaje existe un gran historial de abusos y manipulaciones que le permitieron mantener el estatus quo tanto en el relato ficticio que se presenta en la serie, como también en la sociedad patriarcal del mundo real.

Algún día, brillaremos juntas

Shoujo Kakumei Utena nos presenta una historia de adolescencia, pero también como arte político al revelarse contra las estructuras establecidas tanto en la literatura como en lo social y de género. El desarrollo de la historia, (acompañado de un gran trabajo de dirección y de música), nos muestra como la dependencia de estas estructuras arcaicas impiden mostrar todo nuestra potencial, el encontrar un lugar en la vida siendo lo que somos sin importar que para eso tengamos que hacer la revolución.

-si quieren ahondar más sobre los temas que aborda Utena, les dejo el siguiente link pero se recomienda ver tras terminar la serie-

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