Brote Digital – Universidad de Chile

Síguenos:

27

Los tontos que sueñan: La La Land

Cubierta en colores intensos, las calles de Los Ángeles viven en el intenso vaivén de fugaces pero intensas luces de miles de soñadores, que, aventurándose en lo desconocido buscan triunfar en el hostil mundo de la entretención y el espectáculo. Muchas quedan en el olvido, contribuyendo al paisaje desolador de la ciudad; sin embargo, algún afortunado da con la tecla correcta y logra «ascender» a este mundo, pero no sin antes haber pasado un largo y doloroso camino para lograr sus sueños.

Damien Chazelle logra con La La Land (2016), una sobrecogedora historia de amor y drama humano, en la cual chocan los sueños individuales con la cruda realidad de la sociedad y del arte, mostrando la constante dualidad entre «talento y suerte» que tienen las estrellas al momento de triunfar; de igual manera, se muestra la necesidad de la comunión o el apoyo entre individuos para seguir adelante y no flaquear en el camino, mostrando otra faceta en esta entretenida pero triste historia de amor entre Mia y Sebastián.

La ciudad de las estrellas

Mia y Sebastián, nuestros dos protagonistas, son dos soñadores que al igual que muchos otros, llegan a los Ángeles para cumplir un sueño. Mia es una barista que sueña con ser actriz, pero que sufre el constante rechazo en sus audiciones; por su parte, Sebastián es un purista quien busca rescatar la «verdadera» esencia del jazz en un mundo que va olvidando lo emocionante e interesante del género. Por cosas del destino (y para avanzar la trama) estos dos personajes se conocer y empiezan una relación que lentamente va sacando lo mejor de cada uno, pero al final los lleva en la complicada decisión de si desistir de sus sueños para tener un futuro asegurado o se lanzan al vacío incierto de un presagio de un mañana deslumbrante.

La historia de amor se entrelaza con la búsqueda de autorrealización de los personajes, los cuales representan una especie de outsiders (sobre todo Sebastian) al no encajar en el glamur de la fama o en la nueva vertiente que va tomando la música, haciendo de ese lazo algo único y especial que incluso borra las grandes diferencias de personalidades entre estos dos. La química que demuestran Ryan Gosling y Emma Stone (que ya habían trabajado juntos en Crazy, Stupid, Love) refuerza el vínculo y la importancia que tienen cada uno en la relación, la cual es acompañada con las grandiosas composiciones de Justin Hurwitz, las escenas de baile y el uso de planos, tratamiento de imagen y colores que dotan al film de un espectacular apartado visual.

Una noche encantadora

Entrando a un apartado más técnico, La La Land goza de una grandiosa dirección por parte de Chazelle, quien ya con Whiplash (2014) mostraba sus dotes para el cine. Desde las escenas en ubicaciones emblemáticas de la música y el cine, se aprovecha de buena manera las herramientas de la cámara y la posproducción, recreando los imaginarios y representando la psique o las emociones que tienen Mia y Sebastian, como lo son el caso del baile en el planetario o la parte de la audición. De igual, las referencias a otros grandes musicales no pueden dejarse atrás, desde la vestimenta a coreografías, se puede ver el respeto que tuvo el equipo de producción a uno de los géneros más longevos del cine, los musicales y el amor.

En la narrativa, es fantástico ver como la historia de amor de los personajes y sus emociones, vestimenta y colores van cambiando en relación con las estaciones y su desarrollo. Lo que empieza como un desolador y poco alentado invierno, empieza a florecer con la primavera, abriendo paso al amor y los desafíos que lleva tener una vida en pareja y seguir con tus sueños. A medida que pasa el tiempo, los colores del fondo van aclarando al igual que las prendas, donde, además, ciertos colores representan a los personajes haciendo y dejando al desnudo su complicidad al momento de estar juntos (ojo con el morado), creando escenas bien trabajados y hermosos al aplicar la teoría del color junto a la del encuadre.

La La Land lejos de ser simplemente un musical, es una carta de amor a todos aquellos locos que sueñan con tocar el cielo, quienes desafían lo cotidiano para llegar a ser una estrella en el firmamento de la corta pero emocionante vida humana. Junto a esta película, se recomienda ver las otras dos obras de Chazelle como director, como la ya mencionada Whiplash y el corto con que obtuvo el presupuesto para hacer la película (se las dejo acá por si les interesa) y First Man (2018), que trata sobre la misión espacial Apolo 11.

A veces no hay acto de amor mas grande que dejar ir

admin

admin

comentarios

Comentarios

Posts relacionados

Posts

Columnas de opinión

Trending