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El hombre detrás de la pistola: Kitano y su cine

Dentro del cine japonés, no existe un nombre más reconocido que el Takeshi Kitano. Desde su temprana aparición en la televisión gracias a su dueto humorístico, Two Beast, Kitano desarrollaría una multifacética carrera que abarcaría casi todas las expresiones del arte. Sin embargo, la que más destacaría sería la de director/actor, la cual empezaría con la fantástica y reconocida Violent Cop (1989), que por cosas del destino (por problemas de su director original, Kinji Fukasaku) no solo actuaría sino que dirigiría.

Violent Cop nos presenta la historia del detective Azuma (Kitano), quien no duda en usar la violencia para limpiar las calles de Japón, sin importar si es un mafioso o un joven matón. No obstante, todo se complicaría tras meterse contra una banda de narcotraficantes, quienes harán todo lo posible para impedir que Azuma los detenga. Escenas de acción, violencia desmesurada y un final amargo pero espectacular llevarían al joven director a la realización de 3 películas más, las que serían Boiling Point (1990) , Escenas en el mar (1991) y Sonatine (1993), la cual esta última recibiría (tras el paso de los años) el título de clásico por experimentar y romper el canon del cine yakuza, todo esto bajo la dirección musical del talentoso Joe Hisaishi (cuya mayoría de las obras se encuentran en el cine de Ghibli).

A pesar de que sus cuatro primeras obras son reconocidas en el extranjero, e innovar dentro del cine nipon, la carga de su pasado lo atormentaría a tal punto de verse colapsado llevándolo incluso en pensar en el suicidio. Todo esto lo llevaría a un accidente que marcaría su reinvención tanto en el cine como en su vida.

Thank You…For Everything

Tras un choque en moto que casi le cuesta la vida en 1994 (y que lo dejaría con la mitad del rostro paralizado) Kitano dejaría varios de sus vicios (la bebida sobre todo) para pararse de otra forma ante la vida. Este cambio de perspectiva lo dejaría plasmado en Kids Return (1996), película que narra el reencuentro de dos amigos cuyas decisiones los llevaron en caminos diferentes tras dejar la escuela. De boxeador a gangster, Kitano plasma de una u otra forma el recorrido de su vida a través de la historia y los protagonistas, donde incluso su reencuentro actúa de metáfora a la vigencia del director al ver que tiene un futuro por delante.

1997 sería otro año que marcaría al director, pues sería la fecha que alcanzaría la reputación que tanto anhelaba en su nación que seguía catalogando como humorista. Esto fue gracias a ganar en el festival de cine de Venecia el León de Oro con su maravillosa y conmovedora película Hana-Bi.

Antes de Hana-Bi, la cinematografía de Kitano se desarrollaba a través de historias sórdidas, donde las diferencias individuales y las ansias de poder de algunos significaban la pérdida e incluso muerte de otros. Violent Cop, Sonanite y hasta cierto punto Boiling Point mostraban mundos y personajes tragicómicos, donde la vida de cada personaje estaba atada a ciertas acciones o acontecimientos controlados por otros, mostrando una mirada pesimista y casi nihilista del autor hacia su cine. Por su parte, Kids Returns sería la huida de estos tropos, al girar la cámara y a sus personajes a un entorno más estable y controlados por ellos, dejando a lugar una esperanza al final del túnel pero aún con el gran peso que conlleva el presente. Así, Hana-Bi se pararía entre estas dos vertientes para tomar lo mejor de ambas y crear una obra maestra del cine oriental.

La película nos pone ante los conceptos de aceptación y liberación de uno con su pasado. Para esto nos presenta a Nishi, un policía que abandona el cuerpo tras un terrible accidente en el que su compañero Horibe (Ren Osugi) termina en una silla de ruedas, donde incluso después pierde a otro colega. A partir de entonces se dedica a pasar el tiempo cuidando de su esposa Miyuki (Kayoko Kishimoto) que padece una enfermedad terminal. Luchando por la situación de su señora y la culpa por el estado de su amigo y la muerte de su compañero, Nishi pide un préstamo a los yakuzas para poder realizar un plan con el que buscará expiar su culpa y recompensar a las víctimas que tuvieron que pagar por sus acciones egoístas.

Volviendo un poco a sus inicios, se encuentra Kikujiro (1999), una «comedia» que sigue la historia de Masao, un niño se escapa de la casa de su abuela para conocer a su madre. Para llegar a su meta, se une con él un yakuza de poca monta (que resulta ser Kitano), donde a través de pequeños sketch y situaciones graciosas, se va desarrollando una amistad que tras el esperado encuentro, encuentra su mayor acto de bondad y compasión hacia el otro.

Cerrando su etapa de sus obras «de peso», se encuentra Brother (2000), la menospreciada película de gángster del director; Dolls (2002), pequeñas historias cargadas de un melodrama y apartado artístico espectacular; y Zatoichi (2003) una reinterpretación del chambara o cine de samuráis.

La introspección de la vejez y el odio al mercado

El nuevo siglo significaría para Kitano un decaimiento de su cine. Dedicado a otras cosas (la escritura y la pintura), el director crearía una trilogía en la cual no solamente expondría sobre el medio que tanto ama, sino también de el mismo y su situación actual.

La primera de estás tiras es la loca, pero «entretenida» Takeshis´s (2005), en la cual divide su personalidad en dos, la de cineasta (Beat Takeshi) y la de individuo (Kitano), quien resulta ser un What if de si mismo si no hubiera ganado la fama en su juventud. La película mantiene un aire de surrealismo en casi todo el film, jugando o parodiando personajes de su cine o incluso del humor japonés.

Su «Secuela», Aquiles y la tortuga (2008), es la más «seria» de las tres y la mejor lograda para mi gusto. Aquí se hace una critica a la industria del arte, a través de  un pintor fracasado (que resulta ser el hobby fallido de Kitano) quien a lo largo de su vida, intenta lograr o colarse dentro de la historia con sus pinturas. Sin embargo, durante toda su vida se ve imposibilitado de alcanzar dicho sueño (como la paradoja de Zenón) debido que no cumple con los estándares de la academia, institución que incluso hace que Machisu arriesgue su vida y la de los demás para alcanzar el «verdadero arte». Los sueños y las metas no deberían estar a la merced de los demás, sino a lo que uno espera lograr dentro de nuestras limitaciones.

Su última, Glory to the filmmaker! (2007), es una película de metahumor, en la cual se muestra los problemas de los autores (sobre todo los longevos) en encontrar nuevas ideas para desarrollar, donde a través de la absurdo va girando a lo largo de todos los géneros para terminar su proyecto.

Todo esté proceso de introspección al medio y critica resulto un fracaso total, pues su público estaba ya acostumbrado a un cine «occidentalizado» o de «cine de autor», donde su humor y contenido que en su mayoría era bibliográfico era difícil de consumir. Tras una pausa de 3 años, Kitano volvería a terreno conocido con la trilogía de Outrage (2010- 2017), otra historia de gánster pero con una mirada más moderna y «modesta»  del yakuza eiga, donde la idea del samurái moderna es enterrada para pasar a los juegos de poder y la ambición llegando a traicionar incluso a sus superiores; y la regular pero segura comedia Ryuzo and the seven henchmen (2015) que marcarían el fin de la era Kitano.

He pensado en robar un banco

A grandes rasgos, la carrera de Kitano como director está llena de grandes y bajos momentos como la de cualquier persona. Ver su obra (sobre todo Hana-bi), nos deja con esa sensación inquieta que nos deja pensando en nuestro que hacer, el de tomar las oportunidades tal y como fue la vida del director, un continuo camino de encuentros y nuevas situaciones que fueron marcando su vida. Si quieres empezar a ver su cine, se recomienda hacerlo cronológicamente, para ver su evolución como director y actor, donde el único cambio sería en su primera trilogía donde se recomienda empezar con Aquiles, dejando las otras dos para cuando uno estime pues son densas (en el sentido de los absurdo de estás). De igual manera, se recomienda echar ojo a su carrera actoral, como en los clásicos: Merry Christmas, Mr. Lawrence (1983), Johnny Mnemonic (1995) y Battle Royale (2000).

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